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El aumento general de la temperatura y la frecuencia de las olas de calor debido al cambio climático se intensificarán en los próximos años (1). Estas presentan importantes amenazas para la salud, especialmente para poblaciones más vulnerables como las madres lactantes y sus bebés, ya que las altas temperaturas pueden afectar la producción de leche materna y el bienestar de ambos (2,3).
Los principales referentes de salud en materia de lactancia recomiendan, incluso los durante los episodios de elevadas temperaturas, que los bebés se amamanten de forma exclusiva y a demanda durante los primeros 6 meses de vida (4,5).
Tal como referenciamos en el artículo “Cómo se hidrata un bebé de 0 a 6 meses. Información para profesionales de la salud”, la leche materna está compuesta por alrededor de un 88% de agua. Ésta proporciona al bebé la energía, los nutrientes e hidratación óptimos cubriendo así sus requerimientos y ejerciendo efectos protectores para la salud (4,6).
Es a partir de los 6 meses cuando los expertos aconsejan que se mantenga la lactancia materna, hasta al menos los 12 meses de edad, y se inicie la alimentación complementaria. Ya iniciada la ingesta de otros alimentos, sí se puede ofrecer agua, pero siempre después de dar el pecho, aunque en la mayoría de los casos no la aceptan ya que la leche materna cubre sus necesidades hídricas (5,7,8). A medida que se introduzcan más alimentos sólidos y disminuyan las tomas de pecho, el infante demandará más cantidad de líquido. Puedes ampliar más información en el artículo “La hidratación de 6 a 12 meses. Todo lo que un profesional de la salud debe saber sobre el papel del agua en la alimentación complementaria”.
Con la llegada de las olas de calor, es habitual que el bebé tenga la sed aumentada ya que, como los adultos, tienden transpirar más y necesitará reponer las pérdidas. Por ello, es importante aconsejar a las madres lactantes que ponga el pecho a libre demanda, disminuyendo de esta forma la posibilidad de deshidratación, diarrea, gastroenteritis, incluso enfermedades respiratorias muy comunes en esta época (9).
La exposición a las altas temperaturas puede provocar deshidratación y agotamiento en la madre lactante, de manera negativa en la producción de leche materna. Los expertos recomiendan los siguientes aspectos para favorecer la producción de leche y el bienestar de la mujer lactante (4,6,9):
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Durante los episodios de calor extremo se debe prestar especial atención a cómo se almacena y conserva la leche materna tras ser extraída para evitar la proliferación de bacterias y garantizar que conserve todas sus propiedades (12).
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A continuación, presentamos las siguientes tablas por requerimiento de minerales y vitaminas. En negrita, los valores aumentados que necesita la madre lactante.
Las diferentes columnas que aparecen en cada tabla corresponden a diferentes valores (1):
AI: Adequate Intake (Ingesta Adecuada) es el valor que se establece cuando no hay datos suficientes para calcular un requerimiento promedio ...