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La diabetes gestacional (DG) es un trastorno metabólico caracterizado por hiperglucemia durante el embarazo que suele desaparecer tras el parto, y afecta entre el 3% y el 9% de las gestantes a nivel mundial (1,2). Esta condición diagnosticada durante el embarazo puede tener efectos adversos tanto para la madre como para el bebé. Aunque es similar a otros tipos, la diabetes gestacional se debe a cambios hormonales propios del embarazo que disminuyen la capacidad del cuerpo para usar la insulina eficazmente (2–4). Es crucial que los profesionales de la salud estén bien informados sobre el manejo, donde la hidratación juega un papel importante, aunque a menudo subestimado.
Este tipo de diabetes se desarrolla cuando el cuerpo no produce suficiente insulina durante el embarazo. La insulina, producida por el páncreas, es esencial para controlar los niveles de azúcar en sangre, permitiendo que la glucosa entre en las células para ser utilizada como energía. Los cambios que se producen durante el embarazo en el cuerpo (aumento de peso y la producción de hormonas), influyen disminuyendo la capacidad del cuerpo para utilizar la insulina de manera eficaz, llevando a la resistencia a la insulina (2,5,6).
Esta condición mal controlada se vincula a resultados negativos en el embarazo, como el nacimiento de bebés prematuros, macrosomías, malformaciones congénitas, muerte fetal, problemas metabólicos en recién nacidos y otras complicaciones relacionadas (2). Su manejo adecuado es fundamental para evitar efectos negativos tanto para la madre como para el feto.
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A menudo, los síntomas no son evidentes, y la mayoría de los casos se detectan durante las pruebas de detección rutinarias para medir los niveles de glucosa en sangre. Sin embargo, algunos síntomas pueden aparecer cuando los niveles de azúcar en la sangre son demasiado elevados (hiperglucemia), incluyendo (7–9):
Es importante como profesional de la salud, tener en cuenta que algunos de estos síntomas también son característicos del embarazo y no necesariamente se deban a la diabetes gestacional (2).
Diversos estudios han explorado la relación entre hidratación y diabetes gestacional, con resultados que respaldan su importancia. En todos, se destaca que una correcta hidratación es un componente esencial que muchas veces pasa desapercibido en la práctica clínica, pero que tiene una influencia significativa en el control glucémico, el bienestar materno y fetal, y la prevención de complicaciones (10–12).
A continuación, se detallan los aspectos clave de cómo la hidratación se relaciona con el control glucémico en la diabetes gestacional:
Las recomendaciones de hidratación para mujeres embarazadas con DG varían, pero en general se aconseja el consumo de entre 2 y 3 litros de agua al día (10-12 vasos). La gestante debe mantenerse hidratada durante las comidas, entre ellas y a lo largo del día (2,15–18). Consulta el artículo dónde explicamos Por qué hay que hidratarse más en el embarazo.
Es importante que los profesionales de la salud evalúen las necesidades de hidratación de cada gestante e individualicen las recomendaciones, teniendo en cuenta su estado de salud general, nivel de actividad física o cualquier síntoma de deshidratación (sequedad en la boca, mareos, fatiga y orina oscura) (2,16).
El agua es la bebida de elección y la que deben recomendar consumir los profesionales de la salud(18). Existen otras fuentes de hidratación complementarias que pueden ser beneficiosas para las mujeres embarazadas como las frutas y verduras frescas (pepino, sandía y naranjas, lechuga, etc.), ya que tienen un alto contenido de agua y pueden contribuir a la ingesta total de líquidos (agua total). Las sopas y caldos también son opciones nutritivas que pueden ayudar a mantener la hidratación (16,17).
Por otro lado, es importante tener en cuenta que algunas bebidas, como las que contienen azúcares añadidos (refrescos, bebidas deportivas, tés azucarados, zumos, etc.), pueden no ser las mejores opciones para la hidratación ya que pueden contribuir a un aumento de los niveles de glucosa en sangre (16). Puedes ampliar la información en el artículo Qué beber y qué no durante el embarazo.
Como hemos revisado, la hidratación adecuada es un componente esencial en el manejo de la diabetes gestacional (15,17). Los profesionales de la salud deben enfatizar la importancia del consumo de agua como parte de un plan de tratamiento utilizando estrategias como:
La hidratación es una intervención simple, rentable y efectiva. Todos estos puntos son fundamentales para maximizar los beneficios de la hidratación y promover resultados saludables tanto para la madre como para el bebé.
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