Cómo proteger al bebé de una ola de calor

Cristina Lafuente,

3 minutos

Las necesidades de agua son variables para cada persona, en función de la edad, si sufre alguna patología, los hábitos alimentarios, la actividad física que realice, las condiciones de temperatura y humedad ambiental, etc (1).

La deshidratación se debe a la pérdida excesiva de agua y otros líquidos para el funcionamiento saludable del cuerpo. La sed no es un indicador fiable de la necesidad de ingerir líquidos, ya que aparece cuando el sujeto se encuentra levemente deshidratado. Por lo tanto, para garantizar una correcta hidratación, el individuo se debe anticipar a las necesidades del cuerpo y no esperar a tener sed. La hidratación debe ser constante durante todo el día (2). Las ingestas de agua como de otros líquidos se pueden repartir en diferentes momentos del día: al levantarse, a media mañana, en la comida del mediodía, durante la tarde, en la cena y al acostarse.

Cuando nos encontramos en la época de calor, suben las temperaturas y debemos extremar las precauciones. Además, hay que tener especial cuidado y vigilar a los grupos de población con mayor riesgo, entre los que se encuentran los bebés.

Los profesionales de la salud tienen un papel primordial para educar a la población de la importancia de estar correctamente hidratados. Por este motivo, en épocas donde hay olas de calor hay que recalcar su trascendencia.

Causas de la deshidratación

Las causas más comunes de la deshidratación entre la población son no beber suficiente agua ni otros líquidos, no comer alimentos ricos en agua, las altas temperaturas, sudar mucho, orinar demasiado, tomar ciertos fármacos, tener fiebre, padecer diarrea y sufrir vómitos (3).

Síntomas y consecuencias de la deshidratación

Los síntomas habituales de la deshidratación son la sed, tener la boca seca, retener demasiado la orina, orinar de color oscuro, sequedad de las mucosas y la piel (4).

También otras consecuencias más graves son referir dolor de cabeza, somnolencia, fatiga, mareos, desmayos, espasmos musculares y mantener una respiración acelerada (4).

Aspectos para tener en cuenta

  • Hidratación del bebé: si el bebé sufre deshidratación le puede provocar un aumento en la petición de leche. Se recomienda que la madre ofrezca leche a demanda y evite los horarios fijos de ingesta. En las primeras etapas de la vida se requiere un aporte superior de líquido que en la etapa adulta.
    • Según la EFSA (5) las recomendaciones para la ingesta de agua en niños lactantes son:
      • 0-6 meses: 0,7 L/día, obtenidos a partir de la leche materna o leche de fórmula adaptada.
      • 7-12 meses: 0,8 a 1 L/día, asumiendo que provienen de la leche materna, leche de fórmula y de otros alimentos y bebidas complementarias.
  • Contacto físico: es muy importante el vínculo entre la madre y el recién nacido, y por lo tanto el contacto de la piel. Pero hay que vigilar que el roce puede hacer aumentar la temperatura y la sudoración de los dos miembros. También hay que tener cuidado con las prendas de abrigo, y no sobrecargar de ropa especialmente al bebé, que supondrá más dificultoso entender su incomodidad.

Señales de deshidratación del bebé

Ofrecer leche materna a demanda durante al menos los primeros 6 meses de vida protegerá al bebé de la deshidratación, pero es importante que los profesionales de la salud informen a las familias de cuáles son los signos de alerta por si fuera necesario acudir al centro médico ya que los lactantes son más sensibles al calor que los adultos (6,7).

  • Irritabilidad.
  • Sudoración excesiva.
  • Orina oscura (color naranja) o oliguria.
  • Mucosa oral seca y/o pastosa.
  • Llanto sin lágrimas
  • Reducción del estado de alerta e hipoactivos (letargia).
  • Ojos hundidos.

En conclusión, las altas temperaturas pueden afectar a toda la población, pero hay que tener especial cuidado con los bebés. Los aspectos más relevantes son mantenerse bien hidratado, prestar atención a las señales del bebé y cuidar el contacto piel con piel. Así, el profesional de la salud debe advertir que las guías recomiendan lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, y para garantizar el correcto crecimiento del bebé y el desarrollo de la madre, los dos deben estar bien hidratados.

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Fuentes:

  1. Iglesias Rosado C, Martínez Álvarez JR, Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Madrid), Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada, Sociedad Madrileña de Geriatría y Gerontología. El libro blanco de la hidratación. Cinca; 2006.
  2. Nacional De Alimentación del CGCOF Vocalía. 2019 MANUAL DE HIDRATACIÓN desde la Farmacia Comunitaria [Internet]. [citado 9 de junio de 2023]. Disponible en: https://www.cofib.es/fitxers_pagines/2019-guia-hidratacion.pdf
  3. European Hydration Institute. Dehydration. What is dehydration? European Hydration Institute [Internet]. 23 de mayo de 2023 [citado 25 de junio de 2024]; Disponible en: https://www.europeanhydrationinstitute.org/dehydration/
  4. Rivera E. Consequences of dehydration. europeanhydrationinstitute [Internet]. 20 de mayo de 2024 [citado 25 de junio de 2024]; Disponible en: https://www.europeanhydrationinstitute.org/consequences_of_dehydration/
  5. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for water. EFSA Journal [Internet]. marzo de 2010;8(3). Disponible en: http://doi.wiley.com/10.2903/j.efsa.2010.1459
  6. Álvarez M, Marín V, Allué P, Rosado I, Gregorio G, Cordero R, et al. Recomendaciones de bebida e hidratación para la población española Spanish guidelines for hydration. Vol. 28, Nutr. clín. diet. hosp. 2008.
  7. Monedero MJ, Jesús P, Minagorre A. Protocolo: Tratamiento de la deshidratación y los trastornos electrolíticos en pediatría.

  8. Daley SF, Avva U. Pediatric Dehydration. StatPearls [Internet]. 8 de junio de 2024 [citado 18 de julio de 2024]; Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK436022/



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