Diversificación alimentaria y calendario de introducción de alimentos: guía actualizada para profesionales de la salud

Cristina Lafuente,

4 minutos

La diversificación alimentaria es un proceso crítico en el desarrollo nutricional infantil y que comporta el inicio progresivo de la alimentación complementaria. Las recomendaciones se han ido modificando en diversas ocasiones durante los últimos años, siendo notablemente diferentes de los consejos recibidos anteriormente o en otras generaciones. Este artículo tiene como objetivo proporcionar a los profesionales de la salud un resumen de la evidencia científica disponible en la actualidad sobre la alimentación complementaria y los posibles riesgos de la introducción temprana o tardía de los alimentos.

¿Qué es la Alimentación Complementaria?

La alimentación complementaria (AC) se refiere al proceso de ofrecer al lactante alimentos sólidos, semisólidos y líquidos distintos de la leche materna o a la fórmula infantil como complemento y no como sustitución de ésta en la dieta de un bebé. Este proceso no solo proporciona nutrientes esenciales, sino que también ayuda en el desarrollo de habilidades motoras orales y en la adaptación del paladar de la criatura a diferentes sabores y texturas (1–3).

Tabla 1: Tipos de alimentación complementaria

Tipos de Alimentación Complementaria (1,3,4)

Tradicional con cuchara

Baby-Led Weaning (BLW):

Método Combinado

Se refiere a la introducción gradual de alimentos sólidos de forma sistemática a base de purés, papillas o triturados. En este método la familia tiene control absoluto de los alimentos que se ofrecen e ingieren y es a partir de los 9 meses de edad, cuando la criatura empieza a alimentarse independientemente (con las manos).
Este enfoque de AC promueve que el bebé se alimente solo y pueda “guiar” el proceso desde el inicio. La familia ofrece alimentos en trozos (sanos, seguros y variados) que permitan al bebé explorar texturas y sabores a su propio ritmo; decidiendo qué elige comer y cuánta cantidad.
Combina ambos enfoques (alimentación con cuchara y BLW). Los expertos indica que este método puede ser útil para bebés que necesitan una transición más gradual a los sólidos.


Respecto a la elección del tipo de AC, ningún método respetuoso con el bebé es mejor que otro. Los profesionales de la salud deberán individualizar las recomendaciones a las necesidades de la criatura, la familia y cuidadores. En el asesoramiento deberán priorizarse los modelos de alimentación que: estimulen un primer contacto con alimentos nutritivos, sanos, variados y seguros de forma adecuada a través de la autorregulación de la saciedad y autonomía. De esta forma, se favorecerá el desarrollo cognitivo, social y emocional del lactante, factores de protección para el desarrollo de trastornos de conducta alimentaria en edades posteriores (1,3,5).

Alimentación Complementaria: ¿cuándo empezar?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, por ello, el proceso de diversi­ficación alimentaria no se tendría que iniciar antes de esta edad y una vez iniciada debe realizarse de forma gradual incorporando nuevos alimentos, pero siempre manteniendo la lactancia materna a demanda todo el tiempo que madre e hijo deseen (1).

En lactantes no amamantados, no existe consenso en la evidencia científica acerca del cuándo es el mejor momento, pero se recomienda iniciar AC entre el 4º y el 6º mes. Antes de empezar, los profesionales de la salud deben valorar que se presenten signos de que ya está listo para comenzar. En el caso del lactante nacido prematuro, la recomendación debe individualizarse, previamente se deben reconocer las señales que indican que la criatura está lista para comenzar y además valorar su desarrollo motor previamente, ya que es un colectivo muy heterogéneo (1–3,5) .

Por otro lado, los expertos indican que en algunas situaciones especiales se puede empezar antes de los 6 meses, pero nunca antes de los 4 meses de edad. El equipo de pediatría deberá valorar si el desarrollo psico­motor y el interés de la criatura por probar nuevos gustos y texturas lo permiten, pero debe evitarse el inicio temprano de la AC en contextos de escasos recursos, donde el acceso a alimentos de alta calidad nutricional y ricos en hierro es limitado (2,3).

En resumen, los principales expertos recomiendan que la AC no se inicie antes del 4º mes, pero tampocodebería retrasarse más allá de las 26 semanas. Una introducción precoz o tardía podría conllevar riesgos o consecuencias a corto plazo y a largo plazo (Ver tabla 2) (1,2,5).

Tabla 2: Riesgos de la introducción de alimentos temprana o tardía.

Riesgos de la introducción precoz
A corto plazo
Aumento de la posibilidad de atragantamiento.
Problemas digestivos, infecciones gastrointestinales e infecciones del tracto respiratorio superior.
Déficits nutricionales: interferencia con la biodisponibilidad de hierro y zinc de la leche materna.
Sustitución de tomas de leche por otros alimentos menos nutritivos.
A largo plazo
Mayor riesgo de obesidad.
Mayor riesgo de eccema atópico.
Mayor riesgo de diabetes mellitus tipo 1.
Mayor tasa de destete precoz
Riesgos de la introducción tardía
Déficits nutricionales de hierro y zinc.
Aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias.
Dificultades en la alimentación: baja aceptación de nuevas texturas y sabores.
Posible alteración de las habilidades motoras orales.












Calendario de introducción de alimentos: ¿qué alimentos introducir y en qué orden?

La secuencia de incorporación de los alimentos com­plementarios no es importante, y la evidencia científica actual indica que no existe ninguna razón para retrasar la incorporación de algunos alimentos o grupos de alimentos, tampoco los potencialmente alergénicos ni los que contienen gluten (1,3,5). Puedes ampliar esta información en el artículo Introducción de alimentos potencialmente alergénicos. Gluten y recomendaciones actuales”.

A continuación, se presenta el calendario orientativo de introducción de alimentos (3), se trata de unas pautas generales. Se recomienda evitar pautas rígidas y que los profesionales de pediatría puedan individualizar el asesoramiento según el desarrollo y las necesidades de la criatura y su familia.

La oferta de nuevos alimentos se debe realizar de manera progresiva, en peque­ñas cantidades, con intervalos de unos días, observando la tolerancia y aceptación (1,3).

  1. Hortalizas y verduras: se recomienda evitar el consumo de espinacas y acelgas hasta los 12 meses por su contenido en nitratos (si se ofrecen que no sean más de 35 gramos al día). A partir de año y hasta los 3 años, ofrecer como máximo 45 gramos/día de este tipo de hortalizas.
  2. Pescado: priorizar la oferta de pescado de proximidad, pesca sostenible y sin espinas. No se recomienda en menores de 10 años, mujeres embara­zadas o en periodo de lactancia materna el consumo de emperador, pez espa­da, tintorera, cazón, marrajo, pintarroja, mielgas, lucio y atún fresco o en conserva (en niños/as de 10 a 14 años, limitarlo a 120 g/mes) por su elevado contenido en mercurio. Conviene limitar el consumo habitual de langostinos, cabezas de gambas y cigalas, pero se puede ofrecer crustáceos y moluscos como meji­llones o almejas
  3.  Carne: no ofrecer carne de animales cazados con munición de plomo a menores de 6 años ya que puede causar daños neuronales. Priorizar la oferta de carne blanca (pollo, pavo...) y evitar embutidos y carne procesada.
  4. Leche de vaca: a partir de les 12 meses en caso de que no tome leche materna. Si no toma leche de vaca, la bebida de soja enriquecida con calcio y sin azúcares añadidos es la mejor alternativa y su consumo es seguro.
  5. Frutos secos (almendras, anacardos, nueces, avellanas, etc.): No ofrecer enteros, se pueden tomar molidos, en polvo o en forma de crema a partir de los 6 meses. Las hortalizas o frutas duras como la manzana y la zanahoria crudas se pueden ofrecer ralladas o laminadas desde los 6 meses.

Conclusión

La diversificación alimentaria es un componente esencial del desarrollo nutricional infantil que debe ser abordado con cuidado y en base a la última evidencia científica. La introducción adecuada de alimentos, así como el manejo de los riesgos asociados con la introducción temprana o tardía, son cruciales para garantizar una nutrición óptima y prevenir posibles problemas de salud. A medida que la investigación avanza, los profesionales de la salud deben mantenerse actualizados con las últimas evidencias y recomendaciones para guiar a las familias y/o personas cuidadoras en este proceso vital.

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Referencias bibliográficas

1. Fewtrell M, Baumann U, Bronsky J, Haiden N, Hill S, Kivelä L, et al. World Health Organization (WHO) guideline on the complementary feeding of infants and young children aged 6-23 months 2023: A multisociety response. J Pediatr Gastroenterol Nutr [Internet]. 1 de julio de 2024 [citado 21 de octubre de 2024];79(1):181-8. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38743631/

2. Marta Gómez Fernández-Vegue D. RECOMENDACIONES DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PEDIATRÍA SOBRE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA. 2018.

3. Agència de Salut Pública de Catalunya (ASPCAT). L’ALIMENTACIÓ SALUDABLE EN LA PRIMERA INFÀNCIA. Barcelona; 2022 oct.

4. Oresanz Álava Á, Lasheras Tolosana T. Manual sobre cómo ofrecer una alimentación complementaria saludable [Internet]. [citado 27 de julio de 2023]. Disponible en: https://www.ocez.net/archivos/revista/703-libro-alimentacion-blw.pdf

5. Almazán Ma V, García Ma J, Ruiz E, Castell M, Rodríguez J, Carbajo ÁJ, et al. Critical analysis of the new WHO guidelines on complementary feeding for infants from 6 to 23 months of age. Revista Pediatría Atención Primaria [Internet]. 3 de septiembre de 2024 [citado 21 de octubre de 2024];26(103). Disponible en: https://pap.es/articulo/14226/analisis-critico-de-las-nuevas-directrices-de-la-oms-sobre-alimentacion-complementaria-en-el-lactante-de-6-a-23-meses-de-edad

6. Natsume O, Kabashima S, Nakazato J, Yamamoto-Hanada K, Narita M, Kondo M, et al. Two-step egg introduction for prevention of egg allergy in high-risk infants with eczema (PETIT): a randomised, double-blind, placebo-controlled trial. Lancet [Internet]. 21 de enero de 2017 [citado 22 de octubre de 2024];389(10066):276-86. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27939035/

7. Du Toit G, Roberts G, Sayre PH, Bahnson HT, Radulovic S, Santos AF, et al. Randomized Trial of Peanut Consumption in Infants at Risk for Peanut Allergy. New England Journal of Medicine [Internet]. 26 de febrero de 2015 [citado 22 de octubre de 2024];372(9):803-13. Disponible en: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/nejmoa1414850

8. Tham EH, Shek LPC, Van Bever HPS, Vichyanond P, Ebisawa M, Wong GWK, et al. Early introduction of allergenic foods for the prevention of food allergy from an Asian perspective-An Asia Pacific Association of Pediatric Allergy, Respirology & Immunology (APAPARI) consensus statement. Pediatr Allergy Immunol [Internet]. 1 de febrero de 2018 [citado 22 de octubre de 2024];29(1):18-27. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29068090/


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