Comprender el Baby Blues. Guía para Profesionales de la Salud

Cristina Lafuente,

3 minutos

Como ya comentamos en el artículo Ejercicios recomendados tras el parto, los recién nacidos requieren atención las 24 horas del día. Durante las dos primeras semanas es posible que la madre experimente cambios leves en el estado de ánimo, preocupación, infelicidad y, sobre todo, agotamiento: es lo que se denomina baby blues o tristeza posparto. El profesional de la salud sabe que, transcurridas dos semanas tras el nacimiento de la criatura, si esos sentimientos y emociones se agudizan o persisten, es posible que la madre padezca depresión posparto. Y es muy importante que reciban tratamiento médico y cuidados por parte de su entorno más cercano (1).

Cuidar la salud mental 

La tristeza puede ser la punta del iceberg de ese trastorno frecuente y grave del estado de ánimo llamado depresión. Una persona deprimida también manifiesta síntomas físicos (dolor y malestar), cefaleas, calambres, dificultad para dormir y levantarse por las mañanas, cansancio o problemas digestivos. Intentar ser positivo o animarse, esforzarse por sentirse mejor no es suficiente, se requiere atención médica, cuidados de la salud y comprensión en su entorno más cercano. La depresión no es un estado de debilidad, es un trastorno que requiere tratamiento multidisciplinar (2).

A parte del tratamiento farmacológico y psicoterapéutico, practicar ejercicio físico y llevar una alimentación saludable son complementos al tratamiento de la depresión recomendados en la Guía de Práctica Clínica (GPC) sobre el Manejo de la Depresión en el Adulto (3).

Dieta equilibrada y salud mental (4)

Una inadecuada alimentación está relacionada con el aumento de trastornos del estado de ánimo (ansiedad, depresión, etc.). Cada vez hay más evidencia científica que lo demuestra.

Lípidos, aminoácidos, vitaminas y minerales conforman la estructura, composición y función del cerebro humano. Una dieta pobre en estos nutrientes impactará negativamente en nuestra función cerebral. De ahí la relación positiva entre dieta variada (y nutritiva) y salud mental. De hecho, el impacto de un mayor consumo de frutas y verduras frescas se asocia a un mayor estado de felicidad y mejora de salud mental y sensación de bienestar.

También la composición de la dieta impacta en los neuropéptidos, los neurotransmisores, las hormonas intestinales endógenas y el microbiota intestinal.

Diversos estudios demostraron que la deficiencia de algunas vitaminas y minerales afectan negativamente a la cognición:

  • la deficiencia de vitamina B12 causa fatiga, depresión, letargo y mala memoria,
  • baja ingesta de vitamina B1 causa beriberi, entre otras patologías relacionadas con el sistema nervioso,
  • el déficit de vitamina B9 afecta negativamente en el desarrollo neurológico del feto y en la infancia.

Una dieta rica en ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) y vitaminas tienen un impacto favorable en la salud mental, en el rendimiento cognitivo y en el estado de ánimo.

Dieta mediterránea y depresión 

Aunque todavía no hay evidencia científica que relacione a los patrones de dieta saludable con un buen estado de salud mental, hay algunas revisiones sistemáticas que concluyen que dietas como la mediterránea (rica en alimentos vegetales) tienen un factor protector frente a la depresión, en comparación con otros patrones alimentarios, basados en procesados (5).

Así pues, las recomendaciones dietéticas para un buen estado de salud mental serían (6):

  • Comer con regularidad a lo largo del día, para asegurar que el cerebro tenga un suministro constante de energía, incluyendo carbohidratos de larga absorción, proteínas y verduras en cada comida.
  • Incluir cereales integrales, legumbres, frutas y verduras: juntos aportarán una gran variedad de vitaminas y minerales.
  • Complementar con grasas saludables: aceite de oliva virgen y frutos secos.
  • Incluir 2 raciones de pescado azul a la semana: es rico en DHA y EPA.
  • Hidratarse correctamente a base de agua.

Consejos para ayudar a las madres a cuidarse (7)

Los profesionales de la salud pueden ayudar a prevenir el Baby Blues mediante educación sobre la tristeza postparto, preparando así a las futuras madres frente a los posibles síntomas, preocupantes e inesperados, en un entorno de excitación ante la llegada del futuro bebé.

Explicar a los nuevos progenitores que los síntomas de mal humor son transitorios y comunes.

El profesional de la salud debe preparar, con anticipación, a la futura madre y a su familia, para garantizar que, durante el puerperio, la madre cuente con el apoyo posible y el descanso necesario.

Ese apoyo será la mejor estrategia si se manifiestan los primeros síntomas de Baby Blues: ofrecer un asesoramiento de calidad, conversar con la madre durante el puerperio y estar atentos a las respuestas emocionales.

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Fuentes:

  1. NIH, Nacional de la Salud Mental I. Depresión perinatal [Internet]. Available from: https://suicidepreventionlifeline.org
  2. NIH, Nacional de la Salud Mental I. La depresión en las mujeres: 5 cosas que usted debe saber [Internet]. Available from: www.ahrq.gov/patients-consumers
  3. Álvarez M, Atienza G, Avila MJ, González A, Guitián D, de las Heras E. Guía de práctica clínica sobre el Manejo de la Depresión en el Adulto. Guía de práctica clínica sobre el Manejo de la Depresión en el Adulto. GuíaSalud; 2023.
  4. Adan RAH, van der Beek EM, Buitelaar JK, Cryan JF, Hebebrand J, Higgs S, et al. Nutritional psychiatry: Towards improving mental health by what you eat. Vol. 29, European Neuropsychopharmacology. Elsevier B.V.; 2019. p. 1321–32.
  5. López-Ejeda N, SEDCA. SEDCA Dieta mediterranea y depresión.
  6. The Association UK Dietitians, The British Dietetic Association. BDA Depression and diet.
  7. Tosto V, Ceccobelli M, Lucarini E, Tortorella A, Gerli S, Parazzini F, et al. Maternity Blues: A Narrative Review. Vol. 13, Journal of Personalized Medicine. MDPI; 2023.


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